Fundación Theodora:

Poquito después de terminar de escribir el cuento de La Ruiseñora Lola, me llamaron para hacer una suplencia de musicoterapia en el Hospital de La Paz y Ramón y Cajal. Estaba algo nerviosa ya que el campo de los hospitales no lo llevo bien. Soy demasiado sensible a las agujas y al dolor en general y dudaba si iba a poder desempeñar de una manera positiva mi trabajo, sin desmoronarme. Pero a pesar de todo me lancé a la piscina y os puedo confesar que fue uno de los trabajos más bonitos que hice y haré. Enseguida me dí cuenta que este cuento parecía hecho para estos niñ@s. En un hospital las emociones siempre las tienes a flor piel; miedos, tristezas, enfados… y delante de mis ojos pude ver el gran poder transformador que tiene la música y las bellas palabras positivas de la Ruiseñora Lola.

Por este motivo, cuando terminé de editar el cuento, decidí que parte de sus beneficios fueran para l@s niñ@s hospitalizados… Me puse en contacto con la Fundación Theodora y quedamos encantadas ambas partes de poder compartir amor y beneficios por una preciosa causa: la felicidad y salud de los niñ@s…!!
Gracias…!!